Friends ha sido una de mis series favoritas de televisión y si tuviera que escoger entre los personajes mi favorito sinceramente no podría. Sin embargo, como pueden imaginarse, frecuentemente me encuentro más de algún parecido a Monica Geller.
Para los que alguna vez vieron un episodio o más de la serie, una de las escenas que más me marcó fue cuando abrieron la misteriosa puerta del fondo del departamento de Monica y se encontraron con un tremendo desorden!
Esa escena más mi experiencia personal, me llevaron a darme cuenta que en la práctica es bueno e incluso deseable contar con un pequeño espacio de desorden transitorio que nos permita mantener la organización de nuestro sistema en el tiempo pero con el mínimo esfuerzo posible.
En mi caso, ese pequeño espacio de vorágine es el primer cajón del velador que me sirve transitoriamente para guardar boletas, cuentas pagadas, lápices, listas, comunicaciones y varias de las obras de arte que recibo de mis hijos. Si bien este cajón lo ordeno alrededor de cada diez días, mi dormitorio fácilmente podría sentirse en constante caos (para mi estándar) si no fuera por ese mágico e imprescindible cajón.
Recuerdo que después de haber organizado el dormitorio completo de una de mis clientes le dejé intencionalmente el primer cajón del velador vacío. Al ver su cara un poco sorprendida, le expliqué esta teoría y creo que la encontró bastante lógica. Por eso les sugiero que tengan un pequeño (nótese que dije pequeño) espacio de desorden transitorio para poder llevar una vida organizada, pero sin caer en la manía.

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